CUANDO TRABAJAR CON PERSONAS NO TE PERMITE TRABAJAR. APRENDER A DECIR NO

Aprender a decir NO, como hemos dicho muchas veces, es fundamental para manejarse por la vida. Todavía lo es más si quieres tener un buen desempeño trabajando con otras personas.

Me contaba hace poco una amiga que la única manera de hacer algo de provecho en el estudio en el que trabaja es llegar la primera, a una hora exageradamente temprana en la que puede estar sola, evitar interrupciones y concentrarse.

Éste es un mal muy habitual en los estudios de arquitectura. ¿Qué te parece esto? ¡Ayúdame con esto otro! ¿Cómo llevas X?

Hay que aprender a decir NO, y elegir correctamente qué hacemos y qué no hacemos con respecto a estas interacciones. Vamos a ver maneras de hacerlo.

Aprender a decir no

Trabajar con otras personas en una organización

Trabajar con otras personas aumenta mucho el ancho de banda, permite la especialización, el reparto de funciones… Tiene muchísimas ventajas, por supuesto.

Por otro lado, requiere tiempo para interactuar con ellas. Esto hay que optimizarlo. Cuando ese tiempo supera extremos lógicos y destruye las ventajas del trabajo en equipo, el problema se ha transformado en algo grave y hay que actuar.

Trabajar con otras personas requiere tiempo para interactuar con ellas, y esto hay que optimizarlo #coaching #arquitectura #productividad Clic para tuitear

Ya hablamos hace no mucho de evitar interrupciones en el estudio de arquitectura. En organizaciones grandes suele ser peor.

Aparecen también las temidas reuniones, algunas absurdas, en las que hay que estar porque sí. Vas como jefe de X, cuando en realidad no puedes aportar nada ni te interesa nada de lo que se va a decir.

El correo electrónico se llena de Cc y Cco. Se pone en copia a muchas personas simplemente por si acaso, para que estén informadas o porque están en el proyecto. Al final, la bandeja de entrada se llena de basura, y procesar una bandeja de cientos de emails lleva mucho tiempo.

Además, corres el riesgo de no prestar atención a algo que sí la merece y de no saber dónde archivar las cosas.

Y por supuesto, están las personas que te interrumpen con miles de motivos.

Aprender a decir NO en todos estos casos es fundamental, ya sea dando negativas a personas, desestimando correos o borrándote de reuniones en las que no hace falta que estés.

Las injerencias de los compañeros

En un equipo, muchas veces las personas tienen prioridades diferentes. Lo que es fundamental y muy urgente para tu vecino, a ti te da igual. Y lo que es más importante, tu acción en ello es inútil para los objetivos del equipo.

Muchas veces estamos aportando valor precisamente del mejor modo que podemos hacerlo, y alguien nos saca de esa tarea para colaborar con otras personas o hacer otras cosas en las que no somos tan efectivos.

Es bueno tener espíritu colaborativo, pero no a costa de la efectividad propia y de la del equipo. Casi todos somos proclives a querer ayudar, a ser solidarios. Hay personas que no, pero incluso ellas tienen miedo a no hacerlo por si serán consideradas poco colaborativas.

Es bueno tener espíritu colaborativo, pero no a costa de la efectividad propia y del estudio #coaching #arquitectura #productividad

También hay cierta tendencia a socializar a través de ciertas tareas, porque somos así, seres sociales. Esas reuniones que acaban siendo un paréntesis de relax en el ritmo ajetreado del día son un claro ejemplo.

Por otro lado, tampoco solemos ser maestros delegando, y es absolutamente imposible que lo hagamos todo nosotros.

Seleccionar en qué tareas te involucras y en cuáles no

Hay muchas maneras de hacer esto. Peter Bregman propone tres preguntas para saber si aceptas el compromiso para hacer algo cuando alguien te lo pide:

¿Soy la persona adecuada?

¿Es éste el momento adecuado?

¿Tengo suficiente información?

Y yo añadiría una más que es crucial, basada en el coste de oportunidad: ¿Dedicar tiempo y esfuerzo a esta nueva tarea añade más valor al objetivo del equipo que lo que estoy haciendo ahora mismo?

Cuatro preguntas te ayudarán a determinar si es buena idea hacer una tarea o no #coaching #arquitectura #productividad Clic para tuitear

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es “no”, delega la tarea, hazla en otro momento, en otras circunstancias o simplemente no la hagas. Para ello hay que aprender a decir NO.

Por ejemplo, estás a lo tuyo y un compañero te pide que eches un ojo a un cálculo estructural de un proyecto en el que no estás involucrado.

Muchas veces no será la mejor idea. Puede que él sepa mucho más de cálculo estructural, que no sea el momento porque tengas algo importante entre manos, que no sepas nada del proyecto y puedas aportar poco, o simplemente que los objetivos del estudio se cumplan mejor si sigues a lo tuyo.

Aprender a decir NO

Hacerlo sin parecerse la enfermera Ratched de “Alguien voló sobre el nido del cuco” a veces no es sencillo.

Efectivamente, hay que tenerlo muy claro individualmente y, lo que es más importante, como equipo. Cada miembro del equipo debe entender que obtener una negativa lógica no implica que seas satán. Tú también. En serio, no pasa nada.

Es bueno que esto esté hablado y asimilado para que no ataque lo socialmente aceptable o lo políticamente correcto.

A la enfermera Ratched a veces querrías matarla, pero lo que dice tiene sentido, ¿no?

En estas situaciones debes mostrar asertividad y decir lo que tienes que decir con un muy breve razonamiento, aunque también tener empatía. Entender por qué te están pidiendo lo que te están pidiendo te ayudará a no enfadarte por ello y a mostrar una respuesta más digerible.

Para decir “no” a una tarea que te proponen debes mostrar asertividad pero también empatía #coaching #arquitectura #productividad Clic para tuitear

A veces es el propio líder del equipo el que lo desordena todo. Puede costar bastante hacer que vea la situación, porque además muchas veces tendrá más información que tú, pero es bueno recordar con qué tarea estás y los efectos de un cambio en la misma.

Todo esto vale para reuniones inútiles, emails absurdos y recurrentes, supervisiones de cosas que no necesitas supervisar, repetición de trabajo ya hecho, etc.

Así que te aconsejo que te pongas con ello. Unas gotitas de enfermera Ratched no te harán daño, al revés, y seguramente la efectividad del equipo lo agradecerá.  🙂

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¿Y tú? ¿Has tenido que aprender a decir NO para poder trabajar? ¿Logras hacerlo con normalidad, o de madrugada? ¿Tienes algún truco que te funcione?

Gracias por leerme. Que tengas un buen día.

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